viernes, 25 de junio de 2010

Solamente Pitigrilli (Copa Melba y espárragos)


Para ver y escuchar mientras saborean una Copa Melba, cocinan espárragos o simplemente huelen el perfume de una mujer. Salud ¡!


Pitigrilli
(1893-1975)

Datos obtenidos

Seudónimo de Dino Segré, escritor italiano, era un periodista y escritor de columnas en el famoso Diario La Razón en la República Argentina. En sus muchas columnas escritas, hace tiempo, encontré algo que realmente me pareció de interés para la historia de la gastronomía. Estos tres trabajos están copiados textualmente de lo escrito en el diario, Lamentablemente solo dispongo de los artículos y no del diario entero, por lo que no puedo saber la fecha de las publicaciónes, pero me agradaron de sobremanera la historia de la “Peche Melba”, las “Papas Soufflées”, el protocolo aplicado por el Sha y el vouyerista del panadero.

Para tener en cuenta al afirmar que realidades hay una sola. Eso si !!, no se puede discutir que algunos nacen con estrellas y otros estrellados.

Ahí van las tres historias, a sacar sus propias conclusiones:


Sobre el Chef Georges Auguste Escoffier y Pierre Hamp
Traducción textual del Diario La Razón – Columna “Pimientos dulces” Copa Melba. Pitigrilli.

“Escoffier
- ¿El famoso Escoffier?
- ¿El maestro de la cocina francesa?
- ¿El inventor de la …?
No dejaba terminar la frase. Lo conocí hace algunos años, cuando viejo y rico, se había retirado del arte y concedía a los grandes hoteles el derecho de escribir su nombre, hoy se diría en jerga cinematográfica, en calidad de supervisor de las cocinas. En realidad, no supervisaba nada, porque pasaba su tiempo en Montecarlo, reposando sobre los laureles de la “péche melba”.
El inventor de la copa Melba, aún habiendo abierto muchos otros horizontes a la gastronomía universal, había ligado su nombre a ese célebre “entremet”, como Sibelius al Vals Triste, como Edison, no obstante sus 2.200 patentes de invención, al fonógrafo. Y, sin quererlo, había inmortalizado a la cantante Melba que, en la época en que los gorjeos aún no eran grabados, habría tenido menos que una columna de necrología en los diarios y hubiese desaparecido en el anonimato de un cementerio de Australia.

Un escritor de nuestros tiempos, Pierre Hamp, nos revela el origen de la Copa Melba. Antes de dedicarse a escribir, Pierre Hamp había hecho varios oficios, siempre en las ramas alimentarias: panadero, pastelero, cocinero; estaba terminando su aprendizaje de cocinero en el Savoy Hotel de Londres, bajo la dirección de Escoffier. Entre los clientes difíciles se encontraba la señora Melba.
- Sus “entremets”- dijo una noche la cantante al mozo – son lamentablemente monótonos. ¿No podría decirle al señor Escoffier que haga algo nuevo?
El mozo se lo comunico a Escoffier y éste se dirigió al jefe pastelero:

- La señora Melba refunfuña. Quiere un “entremet” inédito.
Pero era tarde. Todas las provisiones estaban agotadas. No quedaban más que residuos: duraznos cocidos en su jugo, un poco de helado a la vainilla en el fondo de un balde, algunas cucharadas de crema fresca, una cazuela de gelatina a la frutilla.
- Ponga junta toda esa sobra, dispóngala artísticamente y hágasela llevar a la señora Melba.
Mas tarde, en su manual de cocina, Escoffier “confesaba” haber tenido que meditar y experimentar durante meses y meses antes de lograr la fórmula de la copa Melba.

He aquí como se hace la historia.

El azar favorece a los cocineros, la fortuna sonríe en las cocinas por favorecer indirectamente a la gente que aprecia la alegría de la mesa, es decir, los optimistas. Los dispépticos no son bien vistos por la fortuna. Quien quiera restaurar su patrimonio, restaure antes el aparato digestivo.

Otra invención gastronómica de la fortuna, “las pommes soufflées”, que siempre son objeto de admiración para los no iniciados en los misterios de la fritura. El 25 de mayo de 1837 se inauguraba el primer ferrocarril francés entre París y Saint – Germain. Comida oficial. El cocinero había comenzado a freír papas, cuando le comunicaron que el tren llegaría con retraso. Maldiciendo no los retrasos de los trenes, sino al propio destino, porque no podía profetizar que aquel primer tren en retraso encontraría imitadores, retiro las papas semifritas, las dejo enfriar sobre un gran mantel y al anuncio de que el tren había llegado, las sumergió nuevamente en aceite hirviendo. Maravilla de las maravillas, sus rebanadas de papas se transformaron en bastoncitos dorados. Nacieron así las “Pommes soufflées”, pero como aquel oscuro cocinero no era célebre “chef” como Escoffier, nuestras distraídas masticadoras de papas “soufflées”, jamás la enviarán, entre dos sorbos de Martín seco, un pensamiento de gratitud….”


Sobre los Espárragos
Traducción parcial del Diario La Razón – Columna “Pimientos dulces” Chic. Pitigrilli.

En ocasión de un viaje a Londres, del Sha de Persia, en un banquete oficial fueron servidos espárragos. El Sha tomo uno y echo el resto en tierra. La actitud inesperada desconcertó a los invitados, pero el Príncipe de Gales, para evitar que el huésped persa se diese cuenta de que había hecho una cosa contraria a la etiqueta, tomo un espárrago, lo mordió y echo la parte blanca debajo de la mesa. Naturalmente todos los demás invitados lo imitaron, y en poco rato las alfombras quedaron sembradas de cabos de espárragos.


Lady Godiva
Traducción parcial del Diario La Razón – Columna “Pimientos dulces” Maquillaje. Pitigrilli

Dictaré un desgravamen fiscal si tú atraviesas la ciudad, de una barrera a la otra, desnuda sobre un caballo.
La rubia inglesa no juzgo “improper” la propuesta, la acepto sin objeciones, y después de prohibir a los ciudadanos que apareciesen en su camino, monto en silla a un caballo blanco, sin otro velo que su abundante y ondulada cabellera. Las calles estaban desiertas. Las puertas, cerradas. Las persianas, bajas. Las mujeres prudentes tuvieron cuidado de que sus maridos no se aproximaran a las ventanas. El único que transgredió indirectamente la prohibición fue un panadero que, en momentos en que la bella doncella pasaba por delante de su tienda, cerró ligeramente el postigo y lanzo sobre el caballo blanco una mirada indiscreta. Cuando la duquesa fue informada, lo hizo ahorcar. Para conservar la historia del infeliz panadero, se instituyo una fiesta solemne. Cada año la estatua de la duquesa, vestida, esta vez con ricos y pesados trajes – para no obligar a la gente a encerrarse en sus casas – y adornada de flores, era llevada en triunfo, haciéndola pasar por delante de la casa del panadero, donde la cabeza del temerario era figurada en la ventana a la cual le había atraído su curiosidad. Esta casa ya no existe, pero subsiste el relato.”

He aquí, en el siguiente link, que se menciona que no era un panadero sino un sastre llamado Tom:
Pitigrilli, ¿Quien tiene la razón?
http://curistoria.blogspot.com/2010/07/lady-godiva-la-leyenda.html?utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed%3A+Curistoria+%28Curistoria%29

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